Ríos, regueros, regueras y aguaduchos

Ríos, regueros, regueras, aguaduchos  y reguerines.

Como todos paisajes interesantes, el de Pallide cambia con las estaciones. Pero quiero fijarme en dos paisajes muy distintos. Uno es  de primavera hasta mediados de junio. Desde la Viz Catalina, uno de las perspectivas más espectaculares del valle,  aparece con un verdor intenso tanto de los bosques de roble y chopos como de las praderas. Solo las peñas calizas rompen ese color universal. Si captamos una foto desde el mismo lugar a partir mediados  de julio hasta mediados de septiembre, sigue apareciendo el verde de los bosques de roble, los escobales, los chopos  y las urces, pero la pradera se ha dividido en dos tonos. Uno verde que sigue los laterales de las presas de riego con sus otoños y unas inmensas manchas amarillas, color de la pradera seca. Unos pocos oasis verdes diseminados nos hablan de la presencia de una fuente. La diferencia la marca el agua. De eso hablo hoy.

Una foto espectacular, en el mes de agosto. Mes seco

Comencemos con el río Arianes que nace en los valles de Viego y Primajas en dos riachuelos que se unen aguas abajo de la Talanquera, pasa por Reyero donde asume un pequeño afluente que viene del Puerto, llega a Ribota en terrenos limítrofes y  vuelve a recibir las aguas del reguero de Remolina. En la Puente recibe intermitentemente las aguas del reguero del Moroquil y, para su desgracia, las bajantes de Pallide unidas a las del Reguero y las sobrantes de la presa de riego. Pasa por el Molino, cruza la llanura de la Bargaña, rompe el paso de Entrepeñas y por la Praderona, llega a Arianes, ahora a la cola del Pantano y antes hasta las Cuevas de Armada para desembocar en su matriz natural, el Porma.

A finales de otoño, invierno y primavera su caudal es abundante procedente de toda la cuenca del valle, de los deshielos  y de las abundantes fuentes. En el resto del tiempo su caudal decae hasta quedarse prácticamente seco desde Ribota hasta el Molino a causa de la sequía y del desvío del agua para el riego. Unas pequeñas fuentes distribuidas a través de todo el cauce mantienen en esa época ligeras corrientes de agua.

Los Regueros con peña Liviana aol fondo

En los cincuenta sus márgenes verdes estaban poco pobladas por chopos, salgueras y salgueros porque se recogían como leña, para cestos o para vilortas de atar. Hoy ha crecido un margen vegetal exuberante que impide ver el cauce.

El problema fundamental del río es su contaminación a partir del saneamiento de los pueblos, de los productos químicos y del abandono. No hay prácticamente vida animal, por supuesto las truchas y barbos abundantes han desaparecido.  La causa, que parece está en vías de solución, es que las depuradoras programadas y construidas para todo el parque nacional  no podían sostenerse con el presupuesto del ayuntamiento. Y no funcionaban. En los cincuenta, cuando pasábamos con el carro de hierba por el río en la puente no solo bebían las vacas, también nosotros lo hacíamos a morro, con la mano o con la boina con la seguridad de que “agua corriente no mata a la gente” y podíamos contemplar desde el Puente, la evolución de cientos de truchas y barbos.

La fauna de un río que fué truchero

El Arianes también se ha aprovechado agrícolamente. En su camino su agua es retenida por algunos puertos y utilizada para riego bien a pie de presa o con motores de riego. Es el caso del puerto de los Recodos, el Molino, Tras el Collado, Encarnación y Elías. A comienzos de siglo su agua movía los molinos de la Bargaña y Entrepeñas.

Uno de los proyectos del pueblo, que llegó a la etapa de estudio inicial, fue la represa en un pantano en la Sierra del Gato, que hubiera resuelto el problema del riego y de un cauce constante y limpio. Hoy duerme en algún cajón de la Administración y  no sé si es ya viable.

Reguero de Remolina en primavera

El segundo reguero o río por caudal (hay diferencia entre río, reguero, reguera, presa y reguerín) es el de Remolina. Nace en Linares, en las alturas de la Carbonera, baja por el ensanche y entra en Remolina filtrado por el desfiladero de los Valles, al lado de las peñas del Campanario y Juan Bueno. Al llegar a los portales recoge agua procedente de Aguadón y la fuente de la perdiz, que en invierno cae en una cascada espectacular.

Por su margen izquierda la que recoge la que proviene de la Majada de las Vacas, de la fuente del Vaso, del Sextil, de la Peña Remolina y la mata del Trigal. Varias fuentes aumentan su caudal que llega hasta la boca de Remolina y, por territorio de Reyero, baja hasta el Arianes,  En este punto donde cada mes de junio se desvía todo el caudal por una ancestral presa de riego de reverdece todo  el valle hasta el Molino.

El Remolina es un río o reguero de agua fría y rápida, que se mantiene vivo incluso en verano. En él habitan las pequeñas y escurridizas  truchas que suben hasta la pontona de los Valles. Su pequeño caudal se compensa con pozas profundas donde las truchas se defienden y reproducen. En sus tiempos su agua movía un molino cuyos restos son visibles a la entrada de Remolina al lado de la Matona

El tercer Reguero por antonomasia es el que nace en la Fuentes del Ferrero, se desliza por el Centro de los Regueros a los que da nombre, pasa por el estrecho de LLazo donde antiguamente movía un molino  y riega una pequeña Vega hasta que termina en la Punte junto con el agua de la presa de riego  y del pueblo.   En este reguero se logró hace unos años colonizar una colonia de cangrejos. Su caudal es perenne aunque bajo en verano. Recibe aguas en epoca húmeda de Santa Eugenia y del vial que desciende de Peña Liviana y que se une a él un poco mas abajo de Correlaloba.

Cascada de los Valles en invierno

El cuarto vial de agua podemos limarlo riachuelo. Nace en fuentes de Tresmonte en la Fosfoguera y baja por la Huertona y  Ceresalina hasta el cauce de la presa de Riego en la Laguna. Es un reguero casi invisible en verano.

Del Moroquil, más exactamente del Alto de Grandapodre, donde hay una fuente y unas lagunas, viene un riachuelo que se nutre de la fuente de Fonfría y baja por el Barranco hasta la Puente. En épocas antiguas subían unos peces pequeños varios metros arriba en su desembocadura.

Podemos citar otros pequeños viales de agua muy irregulares: el que baja de Entre las Sierras, el que desemboca en el reguero desde Peña Liviana a la altura de Correlaloba , el del Yermo, el que se nutre de la fuente de la Fondoguina en los Nasos, el de la Mata del Trigal que desemboca en el de Remolina, el de Santa Eugenia que desemboca en el Reguero y el procedente de los Valles y de la fuente de la Perdiz que desemboca en el Remolina a la altura de los Portales.

En Pallide hay más agua. Hace unos 20 años, donde hoy ha nacido una bonita Laguna, que llamamos de la Mina, había bosque, escobas y restos de fincas particulares cultivadas. La mina a cielo abierto destrozó ese paisaje, que hoy se recupera por sí mismo, pero nos dejó todo el año una bonita laguna rodeada de vegetales de agua y que podía ampliarse tapando la honda presa de desague.

Aunque ya no existe no podemos dejar de citar “la reguera”, que recogía aguas del Fontano, la Canal y de la escorrentía de las calles sin asfaltar pasaba por el lateral de la calle real del pueblo a trozos a la vista y a trozos bajo una “cantarilla” de losas. Su escasez de agua la hacía bastante triste y sucia en verano. Allí se tiraban las bacinillas, hurgaban las gallinas, vivían los sapos, se desaguaban los orines de las cuadras y a veces los cerdos despistados luchaban contra las abundantes ortigas. Era una trampa mortal para los jatines o corderos recien salidos a la calle.

Reproducción ideal del pantano de remolina

La presa de riego ha sido una construcción artificial inmemorial de varios kilómetros. Nace en la boca de Remolina donde cada año los vecinos en  la hacendera “sacan el agua” construyendo un pequeño puerto y limpia la parte más llana del comienzo. En su tiempo movió un antiguo y pequeño molino en los ejidos de Remolina y, junto con del Reguero, otros dos en Entre los molines. A su paso va regando fincas hasta el molino. Su aprovechamiento es ejemplar gracias a unos estatutos rigurosos que controlan su aprovechamiento igualitario y regular entre todos los propietarios en un sistema del riego “por el pié” que el terreno agradece en el seco mes de agosto, aunque no es muy eficaz y derrocha mucho agua.

Así es el Pallide diverso por el agua o por la falta de ella.

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