Pantano y Parque

El Pantano y parque

Mapa del Parque

El pantano

Resulta casi imposible imaginar cómo sería este valle de Reyero, si no hubiese tenido lugar en 1968 la inauguración del pantano del Porma o de Juan Benet ( ingeniero que lo diseñó). Sus 317 hectómetros de agua no solo han modificado las 45.000 hectareas susceptibles de ser regadas por él, río abajo, sino que han cambiado el paisaje y la vida de este valle. Otros pueblos como Quintanilla, Ferreras, Vegamián, Armada, Lodares fueron anegados y Camposolillo y Utrero quedaron sin sus mejores fincas.

Al valle de Reyero, concretamente a Pallide, solamente le arrebató fincas y comunes del lugar de Arianes, que se inunda cuando el aporte de aguas alarga la cola del pantano.

En aquellos años, de emigración hacia las ciudades, no eran escasos los vecinos que  hubieran preferido que la presa hubiera sido un poco más alta y la cola hubiera llegado hasta Ribota.

El Negrillón de Boñar

El pantano cambió el paisaje inmediato a Pallide. Sus aguas son visibles desde la Peña Lende o desde la peña de Remolina. Alguna foto, como la tomada desde la Viz Catalina, refleja con claridad la belleza del  lago artificial, rodeado de montañas.

Ha modificado las comunicaciones, que por lógica fluvial se realizaban río Arianes abajo hasta conectar con la carretera de Boñar, en Armada.  La carretera en constante curva que hoy bordea la presa ha promocionado la comunicación con Puebla de Lillo y su zona y ha mejorado el acceso a Boñar, pero no ha mejorado una hipotética carretera recta que, bajando hacia las Cuevas, nos hubiera llevado por Vegamián a Boñar y León, con la únicas curvas de Valdecastillo. Pero eso es pura imaginación.

Pero, sin duda, lo que ha modificado es la vida del valle. Y eso sólo podemos imaginarlo. Es evidente que la desaparición de los pueblos bajo el agua, algunos como Vegamián, estratégicamente situados, densamente poblasdos y privilegiadamente arropados por un ancho valle y un río abundante, redujo la población de la zona, con lo que la actividad agrícola o comercial quedó drásticamente mermada. Más intangible pero no menos cierta ha sido la reducción de las relaciones sociales, del intercambio humano  que una población más numerosa facilita. La zona del Alto Porma hubiera tenido, sin duda, más vida. Puede ser un consuelo constatar que el agua ha proporcionado vida a pueblos resecos de los Oteros o de tierra de campos, incluso es posible que, económicamente, el sacrificio haya sido rentable.

Todo ello, independiente del drama humano del desarraigo para los habitantes de los pueblos sumergidos, que siguen manteniendo la tradición de sus fiestas en Junio y Agosto en los lugares de Pardomino o Lodares. Para muchos ecologistas, la construcción de un pantano siempre es un error, un atentado contra los procesos naturales de la vida. Es posible.

Comunicados por carreteras faciles y con los medios actuales de comunicación, siguiendo el curso de los ríos, esos pueblos hubieran sido como barrios de una misma población, unidos por sus fiestas, sus intercambios comerciales y sus lazos familiares. Aunque la despoblación se hubiera producido en la zona, la sensación de soledad se habría atenuado.  Cuando hoy vemos surcar el pantano las embarcaciones de vela, al espectáculo impresionante de sus estelas, añadimos la esperanza de que el lago  haya sido el núcleo de una reactivación económica por la vía del turismo.

Perspectiva desde la presa

El parque natural

El 30 de mayo de 1995 se constituye y amplía el Parque Nacional de los Picos de Europa, que ocupa terrenos de Castilla León, Cantabria y Asturias. Este mismo año 2011 se ha unificado su administración entre las tres comunidades.

Ocupa 64.600 hectáreas  que se han ido formando desde hace de 300 millones de años cuando los movimientos tectónicos, los plegamientos y las glaciaciones levantaron las montañas y valles que hoy contemplamos.

Hace 35.000 años, en Paleolítico Superior, la zona ya está habitada por gentes nómadas que nos han dejado en cuevas y refugios sus pinturas e imágenes. En el neolítico, se amaestran los animales, nace la agricultura y las proximidades de los ríos se van poblando de pastores y agricultores. Unos siglos antes de Cristo, las tribus celtas pueblan  el parque y comparten con cántabros y satures la resistencia frente a la invasión romana.  En el parque se inicia, en el siglo VIII, la lucha contra la invasión árabe, desde la cueva de Covadonga. Durante la Edad Media, monasterios, hidalgos y agricultores trabajan y disfrutan del parque, de sus rios y montes, del corzo, del urogallo, del rebeco o del oso.

Para Pallide y su valle, la adscripción a la ampliación del parque ha supuesto ventajas, puesto que las limitaciones que se establecen para la agricultura y las construcciones en todos los parques nacionales, ha coincidido con el despoblamiento rural y una agricultura extensiva, que no se ve muy afectada por las regulaciones del parque.

En cambio, la mejora de los accesos, le regulación de los usos, el cuidado del medio ambiente y, sobre todo, la proyección turística que supone todo parque ha contribuido a la mejora económica y paisajística del valle. A veces, con problemas, como ha sucedido con las depuradoras de las aguas residuales que se han construido con dinero europeo, pero que no se han puesto en marcha por problemas financieros en los ayuntamientos. Parece que es un tema en vias de solución que agradecerán los ríos y las truchas, fuera de servicio por los abonos y sustancias químicas.

El núcleo del Parque

El arreglo de caminos y de pistas forestales y el ordenamiento del bosque y su  protección contra incendios y agresiones urbanas, así como la limitación en zonas protegidas y su repoblación forestal  como Pardomino, ha mejorado sustancialmente el paisaje. La teja sustituye a la uralita en los tejados; la piedra al reboque.

Los caminos y veredas que antes transitaban merinas y novillas ahora son recorridos por senderistas jóvenes o por grupos de jubilados andarines. Desde Pallide a Linares, el puerto de Reyero, de Viego a Corniero,……son itinerarios señalados y marcados que llevan la belleza de nuestros paisajes rurales y duros hasta los ojos urbanitas, cansados del paso de los coches y del ruido ciudadano. Todo ello ha originado una incipiente economía turística, que sin duda irá en aumento. La  casa rural de Pallide ofrece tranquilidad al  visitante  y descanso al caminante. Puede ser el origen de una infinidad de rutas por el campo en el que el encuentro con rebecos, aguilas  o buitres es un espectáculo casi asegurado.

Pareja de vacas uncidas al carro (Reyero)

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