Pallide y sus casas


Viviendas

En el año 1899, Eulogio García y Cecilia Ferreras, padres de mi tatarabuela Froilana realizan un inventario de bienes en los que aparecen “ 2 casas con techo de paja” y en 1927  Froilana testa a favor de su hija, mi abuela, “una casa en el casco del pueblo, cubierta de paja”.

Todavía en los años 50 permanecía la casa de tío José, esquina calle Real con Calleja (calle Mariana) como último reducto de este tipo de casas, de una sola habitación central con un amplio techo de paja entrelazada.

Ya antes de esa fecha todas las casas de nueva construcción en Pallide comienzan a edificarse con una estructura que no ha evolucionado en lo fundamental, aunque sí en su contenido y accesorios.

La casa vivienda era una parte, en general, de un complejo formado por la cuadra, portalón, hornera, corral y corte. Esta estructura obedecía a la comodidad del trabajo sobre todo en tiempos de invierno. Cuadras o cortes separadas, eran excepciones.

La construcción generalizada tanto de la casa vivienda como del complejo que la rodeaba se realizaba a partir de la piedra que se obtenía en las abundantes canteras y de la masa de cal (procedente de las Cuevas) y arena.  En la zona había excelentes canteros de piedra y excelentes constructores. En un comienzo las paredes de piedra se revocaban y pintaban de blanco, aunque desde hace años se está retirando el revoque para hacer visible la piedra, porque la piedra vista es más estética.

El tejado, a dos aguas para asegurar su permeabilidad y resistencia a las nevadas del invierno, se basaba en una estructura (armazón) de madera ( cumbre, cabrios, tirantes, pandilla) sobre la que una capa de tapines o helechos sujetaba las tejas. Debajo de la estructura estaba el desván. Solo una de las viviendas del pueblo tenía el techo de pizarras clavadas a una estructura de madera.

Las ventanas, cuadradas y regulares, de madera y cristal, cerraban siempre con contraventanas de madera. Generalmente no existían grandes balconadas como en las casas de otras zonas montañosas y la fachada principal daba hacia el Sur o Este así como la puerta de entrada.

Se accedía a la vivienda por una puerta central de madera maciza aunque algunas antiguas conservaban el cuarterón, parte superior de la puerta que se abría de forma independiente. La puerta da acceso a un portal que sirve de distribución hacia el piso superior y hacia las habitaciones de la planta baja.

La piedra ha vuelto a aparecer en las paredes

En esta se encontraba la habitación fundamental, en la que se hacía la vida, la cocina. Dominaba la estancia la cocina de hierro económica de leña o carbón que en invierno permanecía encendida todo el día. Su estructura era también muy repetida: fogón con puerta y círculos regulables, una caldera adjunta para calentar el agua,  un horno y un hornillo para la ceniza. Al lado la trébede, para situar los cacharros e incluso sentarse y, debajo, la leña. Al lado opuesto, el fregadero. Una mesa, generalmente basculante, unas sillas y el escaño completaban el mobiliario. Si había radio, estaba en la cocina, pues en ella transcurría la vida diaria  en las largas noches de invierno de la familia, sobre todo de la mujer. Era, con la hornera y la cuadra, el único lugar caliente de la casa durante las nevadas.

Al lado de la cocina, la  bodega como almacén fresco de algunos alimentos y cacharros varios como calderos, cuernas, cazuelas y la mazona o la desnatadora. En esta primera planta, a la entrada, se situaba también el comedor, con una gran mesa y armarios para la vajilla de fiesta, pues solo se usaba para los grandes acontecimientos.   Completaba esta planta una bodega polivalente que solía dar paso a la cuadra sin salir de casa. En ella se guardaban las patatas, berzas o pienso.

En la planta superior estaban las habitaciones y dormitorios con sus camas y somieres de hierro, sus colchones de borra o lana y sus armarios y baúles.

El suelo de la entrada y de las bodegas era de baldosín o tierra apisonada, el de la cocina de madera de roble. También en el suelo y en el techo de los pisos superiores predominaba la madera.. Las divisiones interiores se realizaban en ladrillo o con un murete estrecho  de finas varas de madera cubiertas de yeso. Una revolución intermedia en este tipo de construcción la reflejan los techos de cañizo cubierto de escayola y la paredes de papel pintado.

Lentamente se fueron introduciendo los cuartos de baño, una vez que se generalizó el agua corriente. Hasta ese momento  por el día el corral y la cuadra hacían ese oficio  y la bacinilla, que se volcaba al corral o cuadra, por la noche. El agua se acarreaba a mano en calderos o se sacaba de un pozo mediante una bomba o caldero con cuerda.

En los años sesenta se inicia el cambio tecnológico que, aunque no modifica la estructura de la vivienda, sí la transforma en más cómoda. Aparece el butano, que transforma la cocina, el agua corriente que permite el baño, la luz constante que posibilita la lavadora y el frigorífico; la cocina se completa con la televisión y ya se comienzan a instalar calefacciones generalmente de gasoil.

Cuando las casas se restauran, permanecen la madera y la piedra, pero la cal es sustituida por el cemento y el ladrillo.

Curiosa ha sido la transformación exterior del pueblo cuando se contemplan sus tejados desde alguna altura de los alrededores.. Desde la paja a la teja o pizarra. Desde éstas, a la Uralita cuya  impermeabilidad y solidez  ante la nieve sustituyó la mayoría de tejados. Pero las normativas y las subvenciones del Parque Nacional, forzaron la vuelta a la más  estética teja o pizarra en todas las casas construidas o restauradas.

El abandono del campo y del ganado eliminó las cuadras de la proximidad de las viviendas y el arreglo de las calles, con piso compacto, facilitó el acceso a las mismas.

La restauración de muchas cuadras y casas de mano de los que habían emigrado ha hecho posible que, pese a la escasa población constante, apenas existan “caserones”, que se haya recuperado la belleza de la piedra, la madera y la teja en el nuevo Pallide, y se hayan dado funciones nuevas al complejo casa –cuadra –hornera –corte – portalón.

Nuevas callews nuevas casas el día de machorras

Y todavía hay proyectos de obras nuevas, sueños de restauraciones, fuerza para que nada se pierda y todo se conserve y mejore. La solidez y belleza de las casas refleja especialmente el carácter y los valores de las gentes que las habitan.

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