Pallide hace siglos

El nombre. ¿ Por qué se llamó Pallide?

Cuando eramos pequeños se contaba una historia para explicar el nombre de los pueblos de Pallide y Reyero. “Un rey paseaba o cazaba por Fuenterrey ( de ahí el nombre del lugar) y se encontró a otra persona. Preguntó: ¿De dónde eres? El otro, señalando con el dedo contestó, de palli (Pallide). A su vez  el desconocido pregunta: y tu, ¿quien eres? Rey ero (Reyero)” Una historia ingenua pero que muestra la curiosidad del ser humano por investigar el origen del nombre de su pueblo. Porque el nombre de los pueblos no es casual, lleva en sí mismo pistas sobre origenes e historia.

A esta investigación científica de los nombres de pueblos se han dedicado sesudos lingüistas e historiadores.  Javier García Martinez (“El significado de los pueblos de León”) y Matías Diez Alonso en “Las cabeceras del Porma” así como el Padre Casiano Rodríguez en “Historia de la montaña del Porma” son tres de esos investigadores.

Pallide actual, desde camino Blanco

Voy a resumir lo que dicen:

Pallide pudo tener un origen en el nombre de una persona. Así en un documento del siglo X se habla de unos hijos de un tal PALLIDIO. Un personaje fundador del asentamiento o importante  por su fuerza, riqueza o inteligencia , pudo haber originado el nombre del lugar.

Pero lo más probable es que tenga su origen en la situación geográfica del pueblo construido en la pendiente de un monte ( el Corón y el Pando) que se termina en un río ( Arianes) . La primera silaba de los nombres que empiezan por  Pal siempre se refieren a un monte o pendiente de monte   o a un río y la terminación IDA es clásica de un antiguo idioma hablado en la península, el celta.

Esa misma sílaba inicial PAL, también hace referencia a una pendiente lisa e inclinada. Es seguro, por tanto, que la situación  geográfica de Pallide es la que ha originado el nombre: pueblo situado en la ladera inclinada de un monte que termina en un río.

Los primeros pobladores eligieron, además, una costanera muy soleada, protegida de los frios vientos del Norte, en la que existían dos fuentes perennes ( la Canal y Fontano) y varios manantiales menores e intermitentes.

¿Cómo nació el pueblo?

Es muy difícil establecer los orígenes porque no existen restos ni documentos escritos más allá del siglo XI , exactamente desde hace 864 años. Sí que existen  tradiciones orales muy difusas que hablan del Collado de los Muertos como lugar de batalla de la reconquista o de la Cueva del Oro, donde los moros habrían dejado un tesoro.

Es muy posible que ya en la era romana estuviera habitado el valle, ya que es bastante accesible siguiendo la ruta del Porma desde León y viable economicamente, sobre todo en agricultura. Ya en el siglo X se tienen noticias del poblamiento de la cabecera del Porma.  Pero vayamos a los datos científicos.

El año 1146 ya aparece Pallide en un documento sobre herencia a un monasterio asturiano, hace de esto 864 años.  Con total seguridad Pallide, como pueblo, tiene más de mil años.

Hasta el año 1583 perteneció, como casi todos los pueblos, al obispo de León como parte del señorío de Peñamian.  No hay que olvidar que en esa época toda España estaba organizada en señoríos eclesiásticos, dependientes de monasterios, obispados e Iglesias. La “vereda de los frailes” actualmente visible en Linares interconectaba los abundantes monasterios de la zona.

En ese año los vecinos compraron su señorío al obispo y comenzaron a formar parte de la jurisdicción de Redipollos.

En 1753 se realiza el catastro de Ensenada y se dice que Pallide tiene “ 30 vecinos, 4 viudas, 52 casas, 26 hórreos y 17 colmenas. Hay también cuatro molinos de una rueda, cinco tratantes de vinos, un jornalero, cuatro criados, cinco pastores y dos clérigos.

En 1792 tuvo lugar un pavoroso incendio que destruyó la mayor parte del pueblo formado totalmente por casas de tejados de paja.

Una simulación del incendio del pueblo

En 1801 se aprueban las Ordenanzas del pueblo, sustitutivas de las que se habían quemado en el incendio. Se conservan en el arca del pueblo. Detallan el nombramiento de cargos, las veceras, el riego, los hornos, mastines, respeto al monte y normas de convivencia.

En 1845 el censo habla de 34 casas, 34 vecinos y 146 habitantes que cultivan cereales y lino, explotan ganados diversos y tejen en casa.

Pagan diezmos al clero tanto al de la parroquia como al capellán de la capilla  del pueblo  ( en la actual casa de Tiano) así como  por la ermita situada  en san Felices ( junto al peñón de Cotogarcía) y por la de San Justo y Pastor construida a la entrada de Remolina. De ahí los nombres de ambos lugares. Los beneficios los disfrutaban también el obispo de León y los capellanes de las dos ermitas, que vivían en Madrid y León; el de Madrid era precisamente un miembro de la Inquisición.

Los impuestos reales sólo los pagan los campesinos de “pan coger”; los hidalgos y nobles están exentos.

También pagaban primicias (parte de la primera cosecha): 2 heminas y cuatro cuartillos de centeno. En  total: 108 heminas de trigo, 192 de centeno, 6 de cebada, 12 carros de hierba, 6 fejes de lino, 16 corderos, 31 libras de lana, 70 de queso y manteca, además de cantidades en dinero ( reales y maravedís) por pollos, vino, verduras, etc.

El pueblo pagaba, además de estos impuestos individuales ( diezmos y primicias) otros gastos. Contribuía con  dinero a obras de caridad y liturgicas en León. Pagaba la cera del Corpus,  99 reales para la capilla del pueblo, derechos de alcabalas de 140  reales a Tomas Castañon de Vegamian y  al juez, 300 reales.

Siglos de historia en los documentos escritos

Los ingresos suman 5.300 reales que ingresan por el arriendo de los puertos.

Así sería el arca ooriginal quemada en el incendio

Muchos de estos datos obran en los documentos que se encuentran, como dijimos, en el “Arca del pueblo”.  Allí se guarda una copa concejil de plata del siglo XVIII, que se usaba para votar y beber en los concejos y también distintos documentos desde el año 1801.

Un día hablaremos con más detalle sobre ello.

Una fecha significativa es la de 1928 en la que dos emigrantes a Argentina,  Manuel Hurtado y  Agustin Reyero  aportaron el dinero para construir las escuelas actuales.

La restante historia, desde los años 50, es la que vamos escribiendo en el blog. Para que no quede ningún dato olvidado, ningún lugar borrado, ninguna historia por pequeña que sea que no haya sido contada

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