Los pueblos y el pueblo

Reyero y Viego

Los pueblos y el pueblo

El valle de Reyero y su entorno urbano.

En uno de los infinitos universos existentes,  en una de los cientos de millones de galaxias que los pueblan, en el sistema solar de una  galaxia, un planeta que gira alrededor de un sol, en su hemisferio Norte, en el continente Euroasiático, en la península Ibérica, en España, Autonomía de Castilla y León, Provincia de León, Partido judicial de Cisterna, Ayuntamiento y valle de Reyero, está PALLIDE.  Tan perdido en el infinito, tan pequeño y tan infinitamente querido y grande para los que lo habitamos.

A estas alturas del blog ya hemos escrito casi la mitad de cosas que pensaba escribir sobre Pallide, pero los pueblos son como las personas, se construyen mediante  el contacto y conflicto con otros. Por eso hoy toca descubrir esos otros pueblos, identificar sus peculiaridades y recordar las relaciones con las que Pallide ha edificado su existencia única como pueblo.

El valle

Puede que haya un punto desde el que es posible fotografiar simultáneamente los cuatro pueblos del valle que recorre el río Arianes. Un reto para futuros fotógrafos.

Se trata de un valle amplio y abierto, muy poco frecuente  en la montaña, rodeado por barreras de monte y peña como si fueran sus murallas.  Los cuatro pueblos tienen unas características, un lenguaje y paisaje comunes. Se han dedicado y dedican a la agricultura, se están despoblando desde los setenta, tienen escasa y vieja población, se están reconstruyendo sus casas,…..Pero también son distintos.

Reyero

Vista aerea valles de Reyero y limitrofes

Desde el Suroeste y viniendo por la carretera provincial se entra en primer lugar en Pallide. Siguiendo la carretera local que transita por el antiguo camino de la Vega, pasamos el puente de Ribota y la llanura de    F. ………        hoy adornada con un parque público nos introducimos en el Ayuntamiento, Reyero.  El pueblo mas poblado, centro administrativo y político y, durante años, referencia comercial y de ocio de los pueblos del valle. Reyero está en llano y mantiene en su entorno abundante vegetación, lo que es una envidia en el seco mes de agosto para Pallide, mas desnudo en sus alrededores.  En esos clichés, populares de Pallide, siempre han considerado a sus habitantes como algo creídos, discutidores y pizca de cotillas. Además, les han echado en cara su dejadez basada en el hecho tan científico de que terminaban la hierba mucho después de Santiago y no se apuraban.

Sin embargo confraternizaban en las fiestas (nuestra Señora y Santiago), en los juegos de bolos y en la coordinación para el espaleo o para construir juntos a mano y carro el actual camino que va desde el Molino hasta la salida del Pozancón. Varias familias están formadas a partir de matrimonios  entre vecinos de ambos pueblos.

La vecindad de límites han creado los conflictos típicos: ganados que se pasan  a otro terreno y se encierran en el “corral del concejo”, algún conflicto de aguas comunes, reguladas por normas concejiles o peleas entre rapaces de Reyero y Pallide en  Las Peñicas, Valeros o a la entrada del pueblo cuando nos veíamos obligados a ir a comprar con la cartilla de racionamiento. Además de alcalde común hemos tenido guardas de fincas  como el pequeño Felipe el “Guarda” con su trompeta, tenemos ahora el sacerdote, compartimos el mismo problema de depuradora y río y allí estaba el el verrón, semental del cerdo, la primera televisión y el primer teléfono público del valle.

Viego y Primajas

Primajas

Los dos últimos pueblos del valley los más  pequeños. Una pista forestal une Viego con Valbuena y una antigua pista militar, hoy en vías de arreglo, Primajas con Corniero. Dos buenos itinerarios, que parten de estos dos pequeños pueblos de siempre y que dan una salida natural hacia el valle del Esla. En Viego se daban muy bien las cerezas en julio y en Primajas, además de cerezas, hayas, frambuesas y moras silvestres. A excepción de reuniones e interrelaciones familiares, del paso obligado hacia Boñar, de la contratación de sus excelentes canteros, estos pueblos, excepcionalmente bien restaurados hoy, no tenían límites con Pallide y, por tanto su relación con ellos fue escasa. Compartían con Pallide terrenos y chozos en Pardomino y fueron los últimos cazadores del urogallo en su magnífico bosque.

Los pueblos de la frontera:

Orones

Entrando por el SurOeste Pallide limita al Norte con Orones, desde la Matándana hasta la collada de Solle y la Biesca. Un pueblo muy pequeño, con muchos niños (una familia tenía catorce) muy vivido y visitado por sus emigrantes que han reconstruido y ampliado el casco urbano. Ideal de tranquilidad, porque en el pueblo termina la carretera. A su fiesta de la Cruz antes y hoy a sus fiestas muy generosas en bocadillos y chocolate los de Pallide pueden trasladarse por un antigua vereda llamada “Vereda de Orones” a través del Corón y hoy casi borrada.

Lodares, Solle, Lois

Collada de Lois

L

Lodares  era el camino natural desde Vegamian antes de que el pantano lo sepultara. Limitaba con Pallide desde los Nasos hasta  Grandapodre. N o se establecieron más que unas relaciones de paso y algun matrimonio.

Solle limita al Sur con el terreno de Pallide. Salvo los incidentes producidos cuando los vecinos de Pallide se afanaban en cortar varas y mangos en el bosque de avellanos de la Biseca o escobas en Liébana no había una relación especial. Los de Pallide atribuían el andar cabizbajo de los de Solle a sus increíbles cuestas. Hoy es un pueblo casi deshabitado en invierno y sus terrenos están todos arrendados.

Con Lois, lindamos unos cientos de metros cerca de Linares, pero aunque cercano, el rodeo inmenso que hay que dar para llegar limitó nuestras relaciones a algunos intercambios familiares. Son un pueblo orgulloso de su magnífica catedral.

Otros pueblos

Vegamian

Aunque no están ni en el valle ni en sus límites, citamos aquí algunos pueblos con los que existió alguna  relación. De Vegamian, hoy hundido por el pantano, nos venían los carros de madera, Andrés Carbajo, Florentino , Espinosa y Sofía con sus caballos cargados de pan y de los alimentos indispensables. En la época de las igualas sanitarias, médicos como Fantova y Don Emiliano con su fotogénica “Bultaco”y, sobre todo, los guardias civiles que tenían allí su cuartel y que se llegaban con su tricornio, fusil y cartera a vigilar la caza, la pesca, el ganado y las poquísimas incidencias penales que se daban en el Valle.

Puebla de Lillo nació para los del pueblo con la carretera del pantano, aunque la peña Susarón es visible desde Pallide y los que vivieron la guerra contaban  desgracias de un pueblo ocupado alternativamente por los dos bandos. Los niños cogíamos de la carretera trozos de talco de sus minas para hacer pizarrines Ahora es pueblo de referencia para el médico, para la escuela concentrada y para el trabajo turístico de la estación de San Isidro.

Boñar era y es el pueblo más grande  de la zona, aunque muy devaluado. Además del “Maragato en la torre y en la plaza el Negrillón” Boñar nos ofrece  las urgencias médicas, el paso del tren Hullero para León, los Nicanores, el famoso sanatorio neumológico  y sus aguas termales. Los vecinos de Pallide acuden a sus ferias como el Pilar y sus semanales mercadillos.

Armada y las Cuevas, hoy sepultados, eran el camino más corto para bajar al coche de línea, comandado por Catalina o su marido, que nos comunicaba con León. Armada, como Lodares, siguen descubriendo sus restos cuando el agua del pantano baja unos metros. De Armada nos venía el sastre Ignacio y el curioso veterinaria Don Julián (“ponle, ponle penicilina). En las Cuevas estaba el horno de cal que proporcionaba material de construcción al pueblo.

Casa de Lodares

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