Las fiestas

La Iglesia, renovada en el 1956

Tiempo para disfrutar y convivir

La vida y el trabajo en el pueblo fueron muy duros al menos hasta la década de los ochenta, con la llegada de la mecanización al campo. La mayor parte de la gente de esa época murió sin haber disfrutado ni un solo día de vacaciones en su vida. A las vacas hay que ordeñarlas todos los días, dos veces, incluidos los domingos, y no es fácil que acepten otro ordeñador porque “son muy suyas” y el agricultor siempre ha tenido un sentido de lo individual muy marcado y no le gusta delegar.

No existía horario laboral porque las vacas parían cuando les tocaba lo mismo que la gocha y había que regar a la hora que te echaban el agua y el molino molía las veinticuatro horas y…..tampoco existía la jubilación o las pensiones. Sin duda este trabajo de veinticuatro horas los 365 días del año explica que la mayor parte de vecinos consideraran emigrar a trabajos duros, pero con horarios laborales, vacaciones y fiestas. Es que en el pueblo, incluso el día de la fiesta grande, había que ir con las vacas, ordeñarlas, regar, limpiar la cuadra, atender a los jatines, ir con las veceras….únicamente se suspendían los trabajos externos y estacionales del campo.

Pero también es verdad que se sacaba tiempo para la diversión, para arañar espacios de ocio. Porque las fiestas no son sólo un tiempo de ocio sino que fundamentalmente contribuyen a la cohesión social, constituyen un rito básico para convivir. Por eso son admirables los entusiastas jóvenes del pueblo y emigrantes que las han intentado resucitar estos últimos años.

Las grandes fiestas y romerías.

Vecinos en fiesta de Reyes. Antón, con el tambor (AGC)

La fiesta principal era y es el 25 de julio, día de Santiago, entronizado en el ábside la Iglesia, en una imagen poco pacifista y nada multicultural, sobre un caballo blanco y matando moros  infieles a destajo. Vamos a contar cómo era la fiesta en los primeros tiempos de nuestros recuerdos. Ya había terminado la hierba y se vivía un cierto relax hasta la llegada de la trilla. En las casas se había matado un cordero, algún pollo o conejo, se había bajado a Boñar para completar el menú o se había comprado a Florentino o al viajante del momento que pasaba periódicamente por el pueblo con su furgoneta. La comisión de festejos, previo presupuesto del pueblo, había contratado a los Veleros de Boñar, a tío Macario y sus músicos o, en los últimos tiempos a la discoteca ambulante.

El día antes, los mozos habían preparado la diana, recorrido matutino y musical por las casas a la espera de la invitación de sus vecinos. Eran días malos para las amas de casa que tenían que limpiar el comedor, sacar la vajilla nueva, preparar comida para familia e invitados con el objetivo de quedar bien, ya que en muchas ocasiones era la única vez que se reunían las familias y las amistades de diferentes pueblos.

El día se iniciaba con una misa a la que asistían las mujeres que, mas tarde, a la hora de la misa mayor estarían preparando la comida. La gente que no estaba con las vacas, ya se iba preparando con sus trajes para la Misa mayor, que se celebraba sobre las doce. Era una misa cantada, generalmente concelebrada por varios curas, precedida de un repique y volteo de campanas y con un sermón de campanillas a la que asistía todo el pueblo. Después de la misa, en la misma portal de la iglesia, los saludos a forasteros y familiares visitantes.

Ese día se comía tarde y, cuando hubo bar (Rafael, María, Paco o Chon) se tomaba el vermouth mientras los niños nos dedicabamos a jugar con primos y  visitantes a los juegos típicos con cuidado de no manchar los trajes nuevos. Ya en ese momento se celebraba a veces una partida de bolos en la bolera, situada enfrente de la casa rectoral.

El castro, con nueve bolos y un miche, era el destino de bolas semicirculares, lanzadas desde la mano a volea, sobaquillo u otras formas. Cuando la bola no era “cinca”, se birlaba cogiendo en primer lugar el “miche” para tirar el mayor número de bolos.

Esas mismas partidas se repetirían por la tarde. Hace unos años se construyó una bolera más moderna en la Era del Barrio.

La comida en el comedor de la casa se prolongaba durante tiempo en una familiar sobremesa. Por la tarde los niños corríamos a la era de la fiesta, generalmente en el Prado Luengo, donde Presenta la de Boñar ya había instalado una mesa para vender chucherías. Allí observábamos como pavos la preparación de los instrumentos de los músicos. Por la tarde, juego de bolos masivo con exhibición de maestros de la bola, del birle, de la mano, del miche; tío Segundo de juez. Como premios, vino y casera.

Los mozos, al baile agarrado ( boleros, yenka,    ) recatado en la era por la noche. Los niños, tirando petardos a las parejas, chocando con la mesa de tia presenta para ver si caía algo y al día siguiente, al rebusco de las perras gordas perdidas. A veces acompañaba a tía Presenta, el gaseosero Amato, de Boñar. En el medio, la cena familiar con amigos invitados. Después otra vez baile hasta el amanecer.

Primeras comuniones en Pallide (AGC)

La lucha. Se ha desarrollado y organizado mucho estos últimos años. Siempre existieron pequeños corros de “aluches” de amateurs, no federados. Solía celebrarse en la tarde de la fiesta con premios locales y con visita de luchadores de la montaña y de “la ribera”,”abajo” Recuerdo nombre míticos: los molineros de Carbajosa, Baudilio Alonso, Felipe León, Cayo de Celis. En los últimos años  han surgido varios luchadores importantes, una vez organizado el deporte en federaciones, árbitros, reglamentos, seguros y publicidad. Pallide tiene y ha tenido campeones provinciales: Valladares, Eduardo. En varias ocasiones se celebraron corros de aluche provinciales en el mismo pueblo.

El día siguiente, Santa Ana, diana y repetición de las actividades.

Durante años se produjo un declive de la fiesta, hasta que mozos, mozas y veraneantes ilusionados revivieron con sistemas más modernos el antiguo esplendor, generalmente limitado a un día porque la fiesta coincidía con otras de la zona. Se completaron con carreras de burros, circo, deportes, baile de la espuma, campeonatos de cartas.

Machorras. Las machorras tienen su origen en una de as cláusulas de los contratos de arrendamiento del puerto de Remolina para pasto de merinas de los pastores trashumantes de Extremadura. Ahora recuerdo el nombre de Marciano, su mujer, su madre y dos hijos, que vivían en el chozo viejo durante el verano. En esas cláusulas los pastores donaban al pueblo unas ovejas machorras (sin crías) que se mataban de pueblo para celebrar una comida campestre, cuyo primer plato era chanfaina y segundo, carne de oveja.  Se celebraron varios años en el portal de Santos del Pradoluengo.

Durante algunos años se perdieron, pero más tarde volvieron a reanudarse con la colaboración del pueblo y de jóvenes comprometidos, con enorme éxito, durante el mes de agosto, en un comedor cubierto con lonas, música y baile. Han sido todo un éxito de público: es el único día que se reúnen las familias, se intercambia información y se conocen las nuevas generaciones.  Yo, personalmente, modificaría algo: las familias deberían compartir la mesa mezcladas y la autoridad podría aprovechar el momento para informar sobre noticias, sucesos, actuaciones y proyectos del pueblo. De estas fiestas existen multitud de fotos, desde hace 25 años. Espero recibirlas para publicarlas. Se come la chanfaina clásica, la carne y se completa con aportaciones personales en dulces y postres. Generalmente se vuelve a celebrar la cena.

Mayo en misa nueva de Felix. (AGC)

Carnavales. Ya hace tiempo que no se celebran, pero antes era costumbre disfrazarse, bailar en alguno de los portalones al son de tocadiscos de cuerda y cenar los mozos y mozas con materiales propios, donados por los vecinos y “requisados” en nialeros y  horneras.

Romerías, fiestas de otros pueblos. Las familias también aprovechaban las fiestas para reunirse en las romerías de otros pueblos. A veces, después de caminatas largas hasta Orones, Redipollos, Corniero, Lodares y los tres pueblos del Valle. Los mozos aprovechaban para relacionarse, los mayores para reunirse y participar en los juegos de bolos o cartas y los niños para jugar y visitar algún huerto. Los coches favorecieron la movilidad y el área de ocio se fue extendiendo hasta las discotecas de Boñar, Puente Villarente e incluso León. También las formas pasaron del clásico baile en la era y vino en el bar a las fiestas discotequeras con go-gós y circuito por los bares de moda.

Corro de lucha leonesa en pallide

El bar. Un elemento fundamental en la socialización civil de un pueblo ha sido el bar. Siempre ha existido alguno en Pallide. Se tienen noticias de uno en casa de tío Tomás, después el de María de tía Faustina. Más tarde le de Paco el pastor y el de Angel y Chon, todos con gran éxito en toda la zona. El bar era el lugar de reunión diario para la partida de cartas por la tarde, del vermout los domingos, de las cenas o comidas de hermandad, de porras  y encuentros.  En algunos pueblos se fundaron en su momento teleclub en los que, a partir de la TV, se organizaban actividades socializadoras. Estos dos últimos años, la desaparición del bar, ha restado lugar de relación y convivencia, existe un vacío que conviene llenar. Yo creo que surgirá alguna iniciativa, al menos para  los meses de verano.

Las hilas y los paseos Vega.

Las hilas eran reuniones que trascurrían en casas particulares, organizadas de acuerdo con lazos familiares, proximidad o intereses. Posiblemente ese nombre se deba al hecho de que las mujeres aprovechaban para hilar la lana o tejer. En otras zonas se llama el filandón. Se comía algo, se jugaban las cartas, se hablaba y planificaba; los niños jugábamos en la cocina al calor de la lumbre. Era una forma de dar sentido y acortar las largas noches de invierno.

El camino de la Vega siempre fue, con camino Blanco, un lugar para paseos en compañía, tanto de hombres como de mujeres. Todo el verano pueden verse grupos que disfrutan al tiempo que hacen ejercicio físico al menos hasta el puente de Ribota.

Reyes y Navidad. Ya han sido objeto de una entrada en otras fechas.

Actualidad. Discotecas, veraneantes. Lo mismo que la vida laboral, la actividad de ocio se ha modificado sustancialmente en estos últimos veinte años. De las fiestas locales se ha pasado a los fines de semana con visitas a discotecas de la zona en un radio cada vez más amplio, de los tambores y trombón se ha pasado a las discotecas ambulantes, del baile agarrado al baile rokero, que a los ,mayores nos parecía el “baile de san Vito”, todo ellos con participación entusiasta de los jóvenes del pueblo, cuando los había, y de los veraneantes actuales, nietos de aquellos vecinos. Las formas de diversión se han homogeneizado en toda la población.

Fiestas religiosas: misas nuevas, corpus, comuniones, bautizos, bodas, mes de mayo.

En el ambiente religioso que abarcaba todas las actividades humanas, eran muy importantes las fiestas con motivaciones religiosas. A las tradiciones populares de índole religiosa se ha dedicado otra entrada.

En el pueblo ha habido tres “misas nuevas”, celebraciones populares para festejar que un hijo del pueblo se había ordenado sacerdote. Días antes de la fiesta se planta un mayo, un tronco muy alto terminado con una rama de pino. El día anterior se recibe al “misacantano” en casa de los padres que invitan a la gente a un convite, con palabras del interesado. Al día siguiente tiene lugar la “primera misa”, concelebrada por varios sacerdotes de la zona, aderezada por un sermón de campanillas y finalizada con un “besamanos” de todo el pueblo. El camino de la casa a la iglesia lo hace el neosacerdote en una silla adornada y llevada a pulso por jóvenes de la localidad.

Ese mismo día tiene lugar el banquete al que está invitado todo el pueblo. Por la tarde,. juego de bolos y día de fiesta.

Otra fiesta religiosa es el Corpus. Se barren y engalanan todas las calles extendiendo por el piso ramas de escoba y flores, en lugares concretos, por barrios, se hacen altares con paños blancos, colchas de colores, alfombras y flores. Después de la misa solemne se inicia la procesión, presidida por una cruz, seguida con el sacerdote vestido de blanco y portando la “hostia consagrada” en el expositor o custodia de plata acompañado de monaguillos con incensario y de los niños que ese año hicieron la comunión. Se cantan las canciones típicas: “Hostia pura, hostia santa, Hostia inmaculada….”. Se hace un alto en cada altar de cada barrio, la gente se inclina o arrodilla y el sacerdote da la bendición con la custodia.

Primeras comuniones. Aproximadamente a los siete años “la edad del uso de la razón”, después de una catequesis larga se celebran las primeras comuniones. El día anterior, los futuros comulgantes, pasan por la experiencia impactante de la primera confesión privada de sus pecados ante el sacerdote. En este día, la misa es cantada, los niños visten trajes largos, con entorchados y las niñas vestidos blancos. Era un día muy esperado por la ceremonia, por la fiesta familiar y por los regalos.

Mes de mayo. Era el mes de la virgen o mes de las flores. Todos los días, sobre todo domingos, se rezaba el Rosario en la Iglesia, cantando la canción: “Venid y vamos todos, con flores a María, con flores a porfía……..” los niños llevábamos flores ante la virgen y también en la escuela se preparaba la fiesta, aprendiendo poesías religiosas… Eran muy solicitadas las flores que se llamaban “pitos de aguadón”, las rosas y las flores del campo.

Bodas. El cronista no recuerda ninguna boda ene. Pueblo, ya que también se celebraban en León o Boñar, por el restaurante. Dicen que la última boda religiosa en la Iglesia fue la de Manuel y Piedad y la única boda civil fue estos últimos años, de uno de sus nietos.

Bautizos. Era norma universal bautizar a los niños hacia los siete días. En la Iglesia se conserva una preciosa pila bautismal de una pieza. A diferencia de las bodas, todos los que nacieron en el pueblo, generalmente se bautizaron allí. Los padrinos (madrina y padrino) acompañaban al cura en la ceremonia central: derramar agua sobre la cabeza con la fórmula “yo te bautizo……” Se terminaba el día con una fiesta familiar.

El coche facilitó mucho la movilidad en las fiestas

Los domingos. Uno de los mandamientos de la Iglesia es”guardar la fiesta del señor”, el domingo. Esa obligación de carácter religioso se mantuvo y respetó durante muchos años, porque, además, el sacerdote imponía sanciones económicas a quien no “guardase la fiesta”, trabajase en ese día. Solo se mantenían los trabajos indispensables como el ordeño o cuidado de veceras. Toda la gente asistía a la misa hacia media mañana, jugaba la partida de bolos prolongada hasta después de comer y se asistía al Rosario por la tarde. Lentamente, con el proceso de secularización de la sociedad, esa obligación fue desapareciendo en todos sus términos, quedando relegada al cumplimiento dominical en las personas religiosas.

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