Construcciones:cuadras,horneras,……..

Los portales de Remolina

Además de las viviendas, de las que ya hemos escrito, tanto en el pueblo como en sus alrededores existen diversas construcciones, unas abandonadas, algunas en ruinas y otras todavía funcionando. En algunos casos, como los hórreos y chozos, han desaparecido o han dejado ruinas casi irreconocibles. Otras permanecen  en estado de abandono y la mayoría, sobre todo viviendas y cuadras, se ha recuperado y transformado al ir perdiendo, por el despoblamiento, el abandono del campo y de los animales, su función primitiva.

Comencemos por las cuadras. Casi siempre están integradas en un complejo que incluye la vivienda, el corral, el portalón, la hornera y la corte. Solo en casos contados estos  edificios se construyen independientes de las casas. La razón de esta integración era evidentemente práctica: en el invierno especialmente, había mayor proximidad, se podía transitar de unas estancias a otras en los días de nieve o de lluvia y se vigilaban y controlaban de cerca  los animales e incluso se aprovechaba su calor.

Cada casa tenía su correspondiente cuadra. La estructura tipo de la cuadra constaba en la parte superior de la tenada donde se guardaba la hierba y paja secas y prensadas. Por el invierno se mesaba la hierba con el gabito o se cortaba con un hacha y se echaba a los pesebres de las vacas por los cebaderos del piso a veces enrejillados para más aprovechamiento. A la tenada se subía por la pajareta mediante una escalera  de palo, por un cebadero o por el boquero.

Bajo la tenada estaba el lugar de los animales, la cuadra propiamente dicha. Un habitáculo de techo más bien bajo y de madera organizado en pesebreras, un suelo de losas o cemento que servía de cama colectiva y diferentes apartados separados por vallas de madera. Los pesebres, de madera, se situaban junto a las paredes sobre una estremera a la que iban fijados las cadenas o collares para atar y separar el ganado, que descansaba también sobre losas. Los jatos pequeños se colocaban sobre tableros de madera. Para evitar la humedad excesiva se solía completar el suelo con paja, sobre todo en las estancias larguisimas durante los cinco meses de invierno.

Los diferentes apartados de la cuadra estaban destinados para terneros recién nacidos, para terneros no destetados, para posadero de las gallinas e incluso para la cubil de los cerdos.  El excremento o abono de los animales caía sobre un canalillo que disponía de una salida para los orines hacia el exterior, el corral o la reguera. Los  sólidos se sacaban todos los días con carretilla, ralladera y pala al abonal, que siempre estaba cerca de la puerta.  Completaban el ajuar de la cuadra: valeos, rasqueta para limpiar el ganado, tajuelas para el ordeño, collares de repuesto y un contenedor con medicinas corrientes. Cuando la burocracia aumentó, en la cuadra se guardaban los múltiples papeles que acompañaban la vida y andanzas de cada animal y siempre un calendario para controlar los ciclos reproductivos de las vacas.

La evolución de las cuadras se inició en los sesenta, pero no se completó al irse abandonando el ganado y disminuyendo el tiempo que se mantenía encuadrado. Los animales, en los últimos años, solo entraban en la cuadra para el ordeño y siesta o en los días más fríos del invierno. Durante el invierno, antes de la invención de los bebederos individuales y del agua corriente los animales pasaban meses encuadrados y había que sacarlos dos veces al día  para que estiraran las patas y bebieran agua en el pilón. Las  variaciones fundamentales en las nuevas cuadras consistieron en sustituir el canalillo por fosos que llevaban el abono y orines hasta un depósito subterraneo de donde se sacaba mediante una cuba por absorción y cambiar  la madera por el hormigón. El abono se llevaba en la cuba a las fincas y allí se rociaba sobre el terreno desde la misma cuba mediante un aspersor.

También se sustituyeron cebaderos de altura por otros a nivel del suelo y sistemas de fijación más modernos. En la cuadra se añadieron las máquinas de ordeñar. El rápido abandono de la leche, las jubilaciones y bajas de los ganaderos sólo permitió realizar reformas más o menos amplias en tres cuadras. La legislación actual impide construir cuadras dentro de la zona urbana. Pero en el pueblo no se ha construido ninguna con estas nuevas modificaciones legales.

Cuadras y casas antiguas. Al frente el mayo. En primer plano, un arco que ya no existe

Al lado de cuadra y casa estaba el portalón, generalmente un superficie cubierta por techo alto y abierto completamente por una de sus caras. Era un lugar polivalente: se colgaba el gocho, se guardaba el carro, hacía de leñal, almacén de aperos y de instrumentos de reparación como un banco de carpintero, esmeril , etc según los gustos o habilidades del dueño. En algunos casos el portalón se cerraba con unas enormes portonas de madera, que permitían la entrada a carros cargados..

Y cerca del portalón, la hornera. Dos funciones: elaborar el pan en el horno cada quince días y servir como curadero de la matanza. En varales colgados del techo se colocaban chorizos, morcillas, jamones, androjas, costillares, tocinos, etc. La pieza principal de la hornera era el horno hueco de materiales refractarios. En la mayor parte de reconstrucciones se ha conservado como elemento tradicional.Instrumentos: furungón, escobón, masera, maquina de picar carne y humo del horno y de una chimenea para ahumar y curar, junto con las heladas, la matanza.

El miedo al colesterol, los arcones y frigos, la visita diaria del panadero han desterrado la función de las horneras y liberado a las mujeres de tan dura tarea.

Cerca del portalón, la corte para las ovejas. Un cubículo generalmente irregular, de techo bajo, donde pasaban los días y las noches las ovejas y cabras sobre sus excrementos que se iban convirtiendo en abono prensado de una gran potencia y de un fuerte olor. Unos ganchos en el techo servían para colgar los fejes de chopo o roble para que comieran la hoja o hierba. En algunos casos  se utilizaban como cortes y también como cuadras construcciones secundarias cerca de la vivienda, pero independientes de ella.

Todo lo anterior alrededor o a un lado del corral por donde salían vacas y personas y en el que destacaba algo que nos choca hoy: el abonal al lado de la cuadra y casa. Cada cierto tiempo se sacaba en el carro el abono para llevarlo a las fincas o acumularlo en los abonales de los Ejidos, las Eras o en vertedero colectivo que se construyó cerca de Pandil Quemado. El piso del corral era de tierra y en él pululaban las gallinas, el perro y gatos que comían los restos de las comidas. Un apartado del corral servía de excusado junto con la cuadra.

Las cortes han desparecido con las ovejas  y las horneras y  corrales se han adaptado a los nuevos usos de las viviendas hasta convertirse en patios o huertos.

Fuera del pueblo existían y existen múltiples construcciones que podemos llamar en conjunto “casetas”:

Así era el chozo de piedra, en el camino viejo Linares

–         Del agua en las  Traviesas para recoger las dos fuentes

–         De la mina en el Cargue y en la bocamina de San Felices para mineros, materiales  y el pozo. Hoy desaparecidas.

–         De los portales para los pastores de las novillas. La construcción antigua, pegada al corral de los portales bajo las Hemondas, ha desaparecido y ha sido sustituida por una moderna, con chimenea y camastros, puerta de hierro y tejado de uralita al otro lado del río.

–         Casetas de la era. Para guardar el material de la trilla. Existen hoy. En Pradoluengo: Melquíades (reparada), Fernando (en ruinas), Valeriano (solo cimientos).

–         Chozos y corrales de ovejas. El chozo y corral viejo, al lado de la Mata de     del Trigal y cerca de la fuente del Pastor. Se utilizó durante muchos años como vivienda de los pastores trashumantes. Chozo de Piedra, hoy en ruinas, al lado del camino viejo de Linares y cerca del sextil de las ovejas y de fuente del vaso. Corrales del pico Runción (ruinas), corrales del Canto Posadero, ya cerca de la peña (ruinas), Corrales del Villar (tras la peña Juan Bueno) en ruinas. De la mayoría de ellos quedan  algún círculo de piedras y el lugar del chozo o refugio;

Así era el chozo de los pastores en Remolina.

–         Portales. Los antiguos corrales de novillas de Remolina, actualmente en uso. Los modernos de la entrada del Moroquil, cerca de la fuente de Fonfría.

–         Fragua. No se sabe por qué el nombre, pero al estar junto al potro de herrar, posiblemente tenía una función complementaria. Unos años fue vivienda increible de unas ovejas, del pastor Garvache, de su mujer e hija.

–         Cuadra “Alimañas”    alias   de su dueño . Cuadra en san Felices para poco ganado, hoy casi abandonada.

Casa huertana herederos Teodomiro. En los Arenales, cerca del Cementerio

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