Adios a las armas

Adiós a las armas

Mili y guerra.

Cartilla militar

Los agricultores siempre han sido gente pacífica, a veces demasiado pacientes. La guerra y las armas no van con ellos, sus armas son el arado y el rastro. Pero de 1936 a 1939, la guerra rozó su pueblo y sus vidas y esa experiencia se ha guardado en los recuerdos. A la guerra sucedió la cruel posguerra y esas vivencias también dejaron huella. En los años de paz los varones se preparaban forzosamente para una hipotética guerra en el servicio militar obligatorio hasta que éste terminó siendo profesional.

De lo que nos han contado va hoy la entrada, teniendo la seguridad de que, como ha sucedido en el país, por miedo o por salud mental la memoria no ha vaciado todos sus recuerdos, sobre todo en el caso de la guerra.

La mili

El servicio militar fue obligatorio para los varones hasta los años ochenta. Todos los varones se “tallaban” a los 18 años, antes de entrar a formar parte de los “quintos” del año. En muchos pueblos de España eran tradicionales las fiestas de los quintos que celebraban tanto varones como mujeres. Si cumplían  unas condiciones físicas de estatura, equilibrio físico y mental eran declarados “aptos para el servicio militar”; si no eran “inútiles para el servicio” y se libraban. Otras razones como ser hijos de viuda o tener cargas familiares, ser excedentes del cupo, también libraban del servicio. Parece ser que, inmediatamente después de la guerra, la  pertenencia a familias de uno de los dos bandos, condicionaba  la calidad del destino y de los permisos. Una vez tallados se les asignaba destino en cuarteles de instrucción general y, más tarde a cuarteles de una de las tres armas.

Los campos de instrucción y los cuarteles estaban distribuidos por toda España y el sorteo decidía el destino. Eso hizo que muchas personas de la posguerra hicieran su único viaje en la mili y que ésta sirviera como forma de cohesión nacional. Después de casi dos años de servicio se juraba bandera, se licenciaban del servicio y se pasaban unos años en la reserva. Si alguien elegía voluntariamente realizar el servicio militar, elegía cuerpo y zona.

Cuando venían de permiso al pueblo exhibían con gallardía su uniforme y su petate. La experiencia solía ser positiva: en algunos casos se aprendía un oficio o se alfabetizaban, convivían con gentes de toda España, se forjaban amistades para siempre, se hacían “hombres” con disciplina, como se decía. De hecho las conversaciones sobre la mili ocupaban un gran espacio temático en la relaciones de los varones. También recordaban sus penas: el tiempo perdido en ejercicios de instrucción o tareas sin sentido, la mala leche del cabo de turno, el problema de trabajo que había supuesto para los que  quedaban en casa, los fugaces noviazgos, etc.

En Pallide algún vecino ha seguido la carrera militar y hoy también existen profesionales del ejército y la policía entre los hijos y nietos de aquellos vecinos.

La guerra.

Símbolo de la república

El que escribe no había nacido cuando tuvo lugar esta tragedia civil. Lo que recuerda es, a su vez, lo que contaban los que la vivieron: su padre en el bando nacional como enlace en la zona de Valencia y su tío Santos como sanitario en el republicano. Hay que tener en cuenta que el frente estuvo muchos meses entre Asturias y  León, especialmente concentrado en esta zona en Puebla de Lillo.

Por Pallide pasaban destacamentos de uno y otro bando en dirección a sus frentes. Todos los vecinos de Pallide participaron, en leva forzosa, en la construcción de la pista que une Primajas con Corniero y que comunicaba con la zona del Esla.

Por toda la zona existen restos de bunkers de cemento y hormigón, testigos de aquella tragedia.

Por ello las noticias trágicas que se vivieron más de cerca fueron los paseos y fusilamientos de Puebla de Lillo, el aceite de ricino a los curas de Vegamian, y la posterior existencia y andanzas de los maquis, escondidos en montañas cercanas.  Pero creo que en el ámbito del pueblo la guerra no generó enfrentamientos personales porque se vivió al margen, no existieron posiciones ideológicas ni  situaciones  sociales incompatibles, ni se pusieron en marcha cadenas de  venganzas personales a pesar de la cercanía de ese escenario. Una señal de ello es que tanto el cura como el maestro se mantuvieron sin cambios durante toda la contienda.

En los años que yo recuerdo, la presencia de tío Ramiro de Vegamian, condenado a muerte e indultado, jugando a las cartas con el cura y a los bolos con los guardias, puede ser todo un símbolo.  Siendo yo estudiante, recuerdo también la  aparente libertad con la que me contaba su visión republicana de la guerra y las horas que pasábamos en casa oyendo “Radio  Pirenaica“para escuchar a la Pasionaria o a Carrillo, más bien como curiosidad.

Lo que sí se sintió mas duramente fue la posguerra, con sus cartillas de racionamiento, el trabajo en condiciones durísimas y poco rentables, los fielatos a la entrada de las ciudades, la escasez de los servicios públicos y el estraperlo, pero la economía de subsistencia logró que, al menos en Pallide, no pudiera tildarse esa época como la de “los años del hambre”. Siempre hubo un gocho en la cubil, unas ovejas en la corte, unas vacas en la cuadra, unas gallinas en el corral y un huerto en la Vega. Aunque en plena guerra hubo varias requisas puntuales a cargo de ambos bandos.

Francisco Franco

Tampoco las negativas y duras condiciones políticas de la dictadura posterior a la guerra fueron sentidas con dramatismo, aunque la ausencia de libertades deja una huella menos visible y más íntima pero también muy frustrante. Siempre en las zonas rurales ha existido y existe una especie de fatalismo vital al tiempo que de desconfianza y lejanía sobre las leyes y las instituciones del estado. El individualismo que tanto achacan a los agricultores, así como su enfrentamiento personal a las tareas del campo los libera de muchas esperanzas infundadas en  “los de arriba”. Tienden a considerar al poder y sus contiendas como algo ajeno , lejano e incomprensible e inutil, creencia o actitud que también parece que se ha instalado en grandes capas de la población española actual.

Hoy, esas actitudes se han suavizado por la positiva experiencia de la libertad y estamos seguros que nunca se oirán en el valle otras explosiones  que el eco temible de los truenos en las peñas, las avalanchas de piedrao nieve, el fogonazo del rayo sobre el peñón del Hombre y las de los motores de la maquinaria. No será el valle sede de  esas utopías  agrícolas como Sangri La, pero estoy seguro de  que, con pocas manos, se construirá un valle con los materiales  más nobles de la paz y de la libertad.

El Guernica de Picasso, símbolo de la destrucción de las guerras

2 opiniones en “Adios a las armas”

  1. La legislación española (Código Civil, Constitución Española, LOPD, Ley M.H.) prohibe el uso de fotografías o datos de terceras personas sin su consentimiento expreso por escrito o el de sus familias. Son derechos fundamentales: honor,intimidad personal y familiar,y a la propia imagen.
    En otros foros y blogs ya han tenido problemas legales por situaciones similares. Lo comento porque he visto que se habla mucho en varios posts de diferentes personas y no todas habrán dado consentimiento o sus familias quizás no quieran que se las cite, deberíais borrar los datos, sobre todo aquellos que son considerados datos sensibles especialmente protegidos, y sólo publicar aquellos que hayan sido autorizados por sus descendientes directos por escrito o publicados por sus descendientes directos.
    De todas formas es curioso ver que se citan tantos nombres de terceras personas y en cambio no se cita el nombre de los familiares, padre y madre por ejemplo del autor, ni se dan datos biograficos de ellos, y debe ser una historia bien buena esa del padre en el bando nacional y el tío en el republicano.
    Por cierto que…sí hubo un maestro nacional de Pallide depurado en la guerra, y también unos cuantos bajados desde Pallide a fusilarlos en otro pueblo,nadie se acuerde de esos detalles?…

    1. Muchas gracias por la advertencia. Ya he quitado algunos datos personales, pero todos los demás han dado permiso ( caso de las fotos). Intento con buena voluntad mantener cierto nivel de comunicación para que no se pìerda la historia y por eso he evitado historias personales ( salvo las que lo han permitido o son historias positivas sin alusiones a direcciones, hechos, etc. En cuanto a la guerra civil he sido especialmente cuidadoso porque incluso hoy la gente no quiere hablar del tema. El maestro al que te refieres ha sido un maestro especialmente recordado por todos los mayores y estuvo aquí durante los años de la guerra. No tengo noticias de que hubiera sido represaliado. Si tu conoces datos sobre este tema u otros me los facilitas, porque ahora ya todo contribuye a hacer pueblo. En cuanto a los datos sobre mi familia no los he puesto porque el que los dos hayan estado en distinto bando, es conocido y es un ejemplo positivo de cómo eso no ha tenido la menor influencia en las relaciones familiares ni ha supuesto el más mínimo problema familiar, lo mismo que ha sucedido, por suerte, en otras familias del pueblo. Lo de los fusilamientos, ni de los anteriores a la guerra ni de la represión posterior me han dado la más míbnima noticia ni de un bando ni del otro. Si tu sabes, me lo comentas.

      Es dificil hacer algo que a la vez sea personal, que sea un recuerdo vivo para todos los que somos del pueblo .

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